Sebastián Marset el narco futbolista que desafió a Sudamérica y terminó extraditado a Estados Unidos

No todos los días aparece alguien capaz de combinar la vida de un futbolista con la de un narco internacional. Sebastián Marset es justamente ese caso, un uruguayo que desde joven supo moverse entre la ilegalidad y el espectáculo público, construyendo una reputación que lo hizo famoso y buscado a la vez.

Sebastián Marset el narco futbolista que desafió a Sudamérica y terminó extraditado a Estados Unidos

Cómo comenzó la historia de Sebastián Marset

Marset tenía apenas 22 años cuando fue detenido en Uruguay en 2013 por transportar 172 kilos de marihuana. En ese momento era apenas un eslabón menor dentro de la red de narcotráfico, pero sus contactos y su inteligencia lo hicieron escalar rápidamente. La historia empezó a complicarse tras pasar cinco años en prisión, donde, según expertos en seguridad, Marset consolidó vínculos estratégicos con organizaciones de Paraguay y Bolivia.

Juan Rodríguez, exdirector de investigaciones de la Policía Nacional uruguaya, lo define como alguien con una "inteligencia considerable" que supo aprovechar cada oportunidad dentro y fuera de la cárcel. Lo que parecía un simple detenido pasó a convertirse en uno de los criminales más buscados de Sudamérica.

La doble vida entre fútbol y drogas

Tras salir de prisión en 2018, Marset trasladó su vida a Paraguay. Allí, mientras manejaba negocios legales y se hacía notar como futbolista profesional, también coordinaba operaciones de tráfico de cocaína. Por ejemplo, en 2021 fichó con el Deportivo Capiatá, pagando por el dorsal número 10, y años después jugó en Bolivia bajo una identidad falsa.

Este contraste entre la apariencia pública y la actividad criminal era parte de su estrategia: mostrarse como un empresario y deportista exitoso mientras movía toneladas de droga hacia Europa y otros mercados. La combinación de fútbol y narco no solo le permitió moverse con cierta libertad, sino también blanquear dinero a través de empresas automotrices y producción de eventos musicales.

Vinculación con organizaciones internacionales

Marset no operaba solo. Las investigaciones muestran que tuvo vínculos con grupos criminales de alto perfil, como el Primer Comando de la Capital (PCC) en Brasil y la mafia italiana Ndrangheta. Esto le permitió coordinar cargamentos de cocaína desde Bolivia hacia Uruguay y Europa.

La operación "A Ultranza Py" en Paraguay fue clave para desmantelar parte de su red. En ella se incautaron casi 11 toneladas de cocaína escondidas en cargamentos de cuero. Además, la investigación involucró a figuras como Miguel Ángel Insfrán, alias "Tío Rico", y resultó en la captura de varios miembros de la organización.

Captura y extradición a Estados Unidos

Después de años de evadir arrestos y desafiar a autoridades, Marset fue capturado en Santa Cruz de la Sierra, Bolivia, en un operativo coordinado con la DEA. El mismo día fue extraditado a EE.UU. para responder por lavado de activos relacionados con el narcotráfico.

La Oficina de Narcóticos Internacionales del Departamento de Estado celebró la detención, destacando que ofrecía hasta US$2 millones por información que ayudara a su captura. Marset, conocido por sus mensajes provocativos a la policía y videos desafiantes, finalmente se enfrenta a la justicia estadounidense.

El lado más peligroso de su historia

A lo largo de su carrera criminal, Marset fue señalado por ataques violentos en Uruguay y Paraguay. Entre ellos, un atentado contra la fiscal Mónica Ferrero en 2021, quien salvó su vida por centímetros. También apareció en videos con armas largas y estandartes de grupos criminales, dejando claro que estaba dispuesto a enfrentarse con quien se interpusiera.

Aunque admitió públicamente haber traficado drogas, negó responsabilidades en lavado de dinero o asesinatos como el del fiscal Marcelo Pecci, asesinado en 2022 durante su luna de miel en Colombia. Su personalidad provocadora y la forma en que enfrentaba a las autoridades generaron un aura de leyenda dentro del mundo del narcotráfico en Sudamérica.

Cómo combinaba el fútbol con su vida criminal

Para entender la audacia de Marset, basta ver cómo utilizaba el fútbol como cobertura. Pagaba por fichar en clubes de segunda división y participaba en ligas locales incluso mientras estaba prófugo. Las redes sociales captaban algunos de sus partidos, mientras que en paralelo coordinaba cargamentos de droga.

Esto demuestra un rasgo de su personalidad: convertir la normalidad en fachada, mezclando deporte y negocios legales con actividades ilegales. Para quienes lo investigaban, era un desafío constante separar su vida pública de la privada, y eso le permitió operar durante años sin ser detenido de manera definitiva.

Qué nos deja la historia de Sebastián Marset

Más allá del morbo que genera, la historia de Marset muestra cómo el crimen organizado puede infiltrarse en la vida cotidiana, incluso en algo tan visible como el fútbol. También refleja la complejidad de las investigaciones internacionales y la necesidad de coordinación entre países para capturar a narcotraficantes que operan en varias fronteras.

Un punto clave es que la combinación de inteligencia, contactos estratégicos y una fachada convincente puede prolongar la impunidad de criminales. Pero, al final, la justicia puede alcanzar incluso a quienes parecían intocables, como ocurrió con Sebastián Marset tras su extradición a Estados Unidos.


Este artículo corresponde a la siguiente fecha: Marzo 2026.
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