A veces no hace falta un gran menú ni una mesa llena de cosas para sorprender. Un plato sencillo, hecho con atención y cariño, puede cambiar el clima de la casa y sacar sonrisas. Es ese momento donde lo cotidiano se vuelve especial: el aroma en la cocina, el plato calentito que llega a la mesa.
Esta receta es fácil, rápida y con ingredientes comunes, pero capaz de tener ese efecto. Porque lo que importa no es el lujo del plato, sino el gesto y el sabor.
Ingredientes:
- 1 paquete de fideos
- 1 cebolla
- 1 diente de ajo
- 1 chorrito de aceite o margarina
- 1 cucharada de harina
- 1 chorrito de leche o agua
- 1 cubito de caldo
- Un poco de queso rallado o queso cremoso
Preparación
- Ponés los fideos a hervir como siempre.
- Mientras tanto, picás la cebolla y el ajo y los dorás en una sartén con un toque de aceite.
- Cuando estén doraditos, agregás una cucharada de harina y revolvés. Esto es lo que le dará la magia cremosa.
- Le tirás un chorrito de leche (o agua caliente con cubito de caldo si no tenés leche).
- Revolvés hasta que se espese. Si hay queso, lo agregás y se derrite, logrando un efecto “gourmet” sin gastar de más.
- Mezclás la salsa con los fideos y servís en plato hondo.
Nota:
Ponés la harina primero y la tostás un poquito junto con la cebolla y el ajo. Se forma lo que se llama roux (harina + materia grasa). Esto evita que la salsa quede con gusto a harina cruda y ayuda a que espese parejo.