Ingredientes:
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50 g manteca
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50 g harina
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400 cc leche caliente
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1 cucharadita de mostaza
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150 g jamón cocido bien picado
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150 g queso fontina (o cremoso o mozzarella)
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Opcional pero recomendado: 200 g ricotta (si la vas a usar, escurrila bien)
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4 huevos (yemas y claras separadas)
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Sal, pimienta y nuez moscada
Preparación:
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En olla o sartén, derretí la manteca.
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Agregá la harina y mezclá 2 minutos para cocinarla. Esto es clave.
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Sumá la leche caliente, poco a poco, batiendo siempre.
Te tiene que quedar una salsa blanca espesa y suave.
Si queda muy líquida → seguí mezclando un par de minutos más. -
Retirá del fuego. Agregá la ricotta (si la usás) y la mostaza. Condimentá.
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Sumá el jamón y el queso. Mezclá.
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Incorporá las yemas.
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Aparte, batí las claras a nieve e incorporalas con movimientos envolventes.
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Horno tradicional: 180°C, 35 a 45 minutos.
Microondas solo si no tenés horno → pero potencia media, 12 a 15 min, y dejá reposar 10 min antes de desmoldar.
Clave:
Si lo cocinás en microondas y lo servís inmediatamente → efecto lava estomacal.
Si lo dejás reposar → textura firme, más liviana y más digerible.
¿Por qué el horno es mejor aquí?
Porque:
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Cocina parejo.
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Evita humedad rareta en el centro.
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No corta los lácteos.
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Queda esponjoso y no “baba tibia”.
