Adele siempre fue de las que no hacen ruido hasta que llegan con algo grande. Y parece que ahora lo hizo otra vez: después de su emotiva despedida en Las Vegas, la cantante británica se prepara para debutar como actriz en Cry to Heaven, la nueva película del diseñador y director Tom Ford. Sí, ese Tom Ford: el genio de la moda que se cansó de los trajes impecables y ahora se dedica de lleno a hacer películas con el mismo nivel de elegancia con que vestía a medio Hollywood.
Un salto inesperado pero muy Adele
Desde que terminó su residencia Weekends with Adele en el Caesars Palace, la artista se había mantenido bastante al margen de los reflectores. En su momento dijo que quería un buen descanso y probar “otras cosas creativas”. Bueno, parece que lo decía en serio. Porque si hay alguien que puede reinventarse sin perder autenticidad, es ella.
Cry to Heaven será su debut cinematográfico y promete un ambiente cargado de drama, música y estética. La historia está basada en la novela de Anne Rice (sí, la misma de Entrevista con el vampiro), publicada en 1982, y transcurre en el siglo XVIII, en el mundo de los castrati: esos cantantes masculinos que eran castrados de jóvenes para conservar su voz aguda y angelical. Cruel, sí. Pero también una parte extraña y fascinante de la historia de la música, y el tipo de universo donde Adele podría moverse como pez en el agua.
Tom Ford y su nueva etapa de lujo sin pasarelas
Ford no es nuevo en esto del cine. Ya dirigió dos películas muy aclamadas —Un hombre soltero y Animales nocturnos—, ambas cargadas de su sello: belleza visual, precisión emocional y ese toque de elegancia casi incómoda. Después de vender su firma de moda a Estée Lauder por la friolera de 2800 millones de dólares, anunció que quería dedicar los próximos veinte años a hacer películas. Y si algo sabe Ford, es cómo armar un elenco que haga ruido.
En Cry to Heaven estarán nombres pesados como Colin Firth, Nicholas Hoult, Aaron Taylor-Johnson, Paul Bettany y la revelación Owen Cooper. También se suman figuras como Thandiwe Newton, Hunter Schafer y Mark Strong. Todo suena a producción de las que te hacen querer ver el tráiler apenas sale.
¿Y qué papel tendrá Adele?
Todavía no se sabe exactamente qué personaje interpretará, pero solo imaginar su voz, su presencia y su capacidad de transmitir emociones ya alcanza para generar expectativa. Adele no necesita actuar para llenar una pantalla: lo hace cada vez que canta. Su debut, entonces, tiene algo de experimento natural. No se trata de una cantante intentando ser actriz, sino de una artista completa que se anima a cambiar de escenario.
Además, Cry to Heaven combina dos cosas que le vienen como anillo al dedo: la música y la tragedia humana. En una historia sobre sacrificio, fama y arte, su participación no parece casualidad.
Una artista que no se apura
Adele nunca fue de lanzar un disco por año ni de subirse a todas las modas. Su carrera siempre tuvo ese ritmo pausado, casi artesanal. Prefiere tomarse su tiempo, desaparecer un poco y volver cuando realmente tiene algo que decir. Su paso al cine parece parte de ese mismo proceso: no un intento desesperado por reinventarse, sino una exploración más de lo que puede hacer con su talento.
Mientras tanto, los fans ya empiezan a especular si esta nueva etapa la alejará por mucho de la música. Ella misma dijo que planeaba un largo descanso, pero tampoco cerró la puerta del todo. Quizás, entre rodaje y rodaje, aparezca con una canción que nos rompa el alma como siempre.
Un cambio que promete
Si algo queda claro, es que Cry to Heaven no será una película más. Tom Ford tiene la habilidad de convertir cada plano en una obra de arte, y con Adele en el elenco, la mezcla suena explosiva. Será interesante ver cómo esa voz que llenó estadios ahora se transforma en silencio, mirada y gesto.
Puede que Adele esté dejando por un rato el micrófono, pero no la emoción. Y si el cine logra capturar aunque sea una parte de lo que transmite en el escenario, su debut podría ser uno de esos momentos que marcan un antes y un después.